Mostrando entradas con la etiqueta Cuartel de la Guardia Civil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuartel de la Guardia Civil. Mostrar todas las entradas

El embajador visita a Milagros Tolón

Isabelo Sánchez Gómez

El pasado día 2 de marzo visitó nuestra ciudad el embajador de España ante la UNESCO.  Los diplomáticos representan al Estado, generalmente ante otro país, pero en este caso, el ilustre, lo hace ante un organismo internacional. Su designación fue criticada en su momento por la Asociación de Diplomáticos Españoles, por ser un nombramiento de un embajador político, y no diplomático, y él mismo defendió en alguna entrevista la necesidad de ejercer política en lugar de diplomacia ante el organismo de Naciones Unidas.

Apareció de forma imprevista en nuestra ciudad, y los toledanos nos enteramos por la prensa, o las redes sociales, de tan distinguida visita. Pudimos ver al embajador en varias imágenes distribuidas por el consistorio, o en perfiles personales en las redes, aparentemente trabajando en una mesa junto a varios ediles y técnicos del Ayuntamiento, o en compañía de la alcaldesa Milagros Tolón, en distintos escenarios de la ciudad, y/o haciendo declaraciones en una rueda de prensa convocada para publicitar el evento. 

Muchos nos sorprendimos de que en ninguna de las imágenes aparecieran miembros de los otros partidos que forman parte la corporación municipal. A una visita de un hombre de Estado parece lógico que debería corresponder una recepción por parte de todos los miembros de la corporación (como días antes se hizo con el nuevo Arzobispo). Sin duda, la importancia de las informaciones que al parecer quería transmitir tan alto dignatario sobre lo que opina UNESCO de Toledo, y de la posibilidad de que la declaración de Patrimonio de la Humanidad de nuestra ciudad se encuentre, o no, en peligro, es un asunto de tanta importancia que afecta a toda la ciudadanía, y no sólo a una parte.  En la mesa de trabajo deberían haber estado presentes y participar con sus opiniones todos los grupos políticos, tanto del gobierno como de la oposición. Pero parece que, tal vez, eso hubiera dado al traste con la intención real de la visita, que era sacar al embajador diciendo lo que se quería que dijera ante los medios, y por lo tanto se los dejó de lado, como dicta cualquier manual de democracia.

En consecuencia, si no se invitó al resto de partidos políticos, está claro que no se trataba de una cuestión de ciudad, ni de Estado. Es decir, a partir de esta verdad meridiana no queda más remedio que poner en cuarentena todas y cada una de las palabras que este señor dijo, ya que está claro que la visita fue una visita política. La impresión que produce es que se trató de la visita de un amigo de Milagros Tolón, con el que comparte pertenecer a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, y al que, en una de las charlas de café en el descanso de alguna de las múltiples reuniones que les ocupan,  Milagros, entre risas, le habría pedido que se pasara por Toledo para contarnos lo contentos que están en UNESCO con cómo tratamos el patrimonio en nuestra ciudad, y el  embajador, sin duda voluntarioso, y convencido por los argumentos de la regidora, pero sin pasarse antes por UNESCO para preguntar, habría accedido.

La realidad, por tanto, es que la visita fue una cuestión personal y de partido que nada tiene que ver con el título que ostenta el visitante, salvo por el hecho de que durante la cita, invitado y anfitriones se esforzaron por dejar patente su alta dignidad, e intentaron que los vecinos no pudieran distinguir si hablaba en nombre de UNESCO, del Estado Español, en calidad de embajador, o en el suyo propio. Una revisión detenida de las palabras pronunciadas muestran claramente que el señor Perelló no hablaba, por supuesto, en nombre de UNESCO, aunque lo aparentara, o se esforzara por dar esa impresión, que desconoce profundamente la cuestión de Vega Baja y su realidad, y el urbanismo actual de la ciudad, salvo lo que le contaron atropelladamente, que también desconoce la historia patrimonial y urbanística de este espacio,  e incluso, que tiene un gran desconocimiento del sitio concreto. Sin embargo, como esperaban de él sus anfitriones, cumplió su cometido, actuar como altavoz y en apoyo, en base al puesto que ocupa, de la política desastrosa que su partido está haciendo  en el urbanismo de la ciudad, y de esta forma colaboró en intentar limpiar los "daños colaterales al patrimonio", que sin duda se producirán, si se salen con la suya.

El embajador despreció el informe de ICOMOS, organismos asesor de UNESCO, ignoró intencionadamente el redactado por la Real Academia de San Fernando a petición del Ministerio de Cultura,  y a la misma UNESCO, porque por mucho que pretendió hacernos creer que hablaba en su nombre (cuando nadie, salvo sus representantes oficiales, pueden hacerlo), al final, quedó claro que sólo lo hacía en el suyo propio o el de su partido,  y por último, desdeñó al resto de ciudadanos que vivimos en esta ciudad y no compartimos lo que se está haciendo, y se quiere hacer con Vega Baja y otros espacios, al dejar  de lado a gran parte de nuestros representantes políticos (en este caso desprecio compartido con el gobierno local). 

Está claro que lo que ha ocurrido aquí es una visita que nada tiene que ver con lo que UNESCO pueda considerar con respecto a Toledo, o con alguna preocupación por el bien del patrimonio de la ciudad, sino con un beneficio político partidista. Lo que ha ocurrido aquí es una visita del señor Perelló a su amiga Tolón. 

Leer el artículo en La Tribuna de Toledo

Lo que dijeron los ignorados partidos de la oposición:




Georradares y sondeos en Vega Baja de Toledo: la única luz frente a la oscuridad

Isabelo Sánchez Gómez
Licenciado en Geografía e Historia

El progreso en el tiempo no tiene por qué ser lineal. Hay pruebas en la historia de auténticos retrocesos. Con la Edad Media, por ejemplo, gran parte de los logros intelectuales del periodo anterior se perdieron, y fueron sustituidos por las supersticiones y las creencias. Se fue la luz y llegó la oscuridad, se impusieron los dogmas religiosos y su seguimiento obligatorio bajo la amenaza de terribles castigos. Parece comprobado que la historia se repite, y permítanme, esta comparación ¿descabellada?, cuando compruebo que hoy, como entonces, nuestros políticos, tantas veces nos piden creer, a pesar de lo fácil que sería, en nuestra sociedad del conocimiento, convencer con pruebas. ¿Será porque no les convengan?

Imagen de Toledo, el río Tajo, y las vegas (Toletum Visigodo)

Esta reflexión viene al caso en relación al proyecto, anunciado recientemente, de la construcción de un cuartel para la Guardia Civil, en una zona de Vega Baja, que se encuentra fuera del espacio declarado BIC. Recordemos que el POM 2007 fue anulado definitivamente por la Consejería de Fomento de la Junta de Comunidades, el 14 de marzo de 2018, en ejecución de varias sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (Sentencias nº 72, 73, 74 y 76 de fecha 31 de marzo de 2017, de la Sala de lo Contencioso-Administrativo). En lugar de haberse dedicado a redactar un nuevo POM, como la alcaldesa Milagros Tolón había anunciado nada más llegar al gobierno municipal en el año 2015, se embarcó en una huía hacia adelante, en todo un laberinto judicial de recursos y contra-recursos, que terminó abruptamente con la sentencia definitiva mencionada más arriba. Ante la inseguridad jurídica que sucedió, la administración local se dedicó a la redacción y aprobación de modificaciones puntuales que pusieran al día el Plan General de Ordenación Urbana de 1986. En concreto, en la redacción de dos modificaciones puntuales, la 28 y la 29, que en esencia significaban recuperar gran parte del contenido del POM 2007, que, recordemos, había sido anulado por la justicia. La Modificación Puntual 28, específicamente, es la que ha recuperado para Vega Beja, la edificabilidad y usos, casi idénticos, a los que existían en al plan anulado. Es decir, en las zonas que son BIC, esta modificación, recupera las 1.398 viviendas que estaban en el anterior plan, y para la Vega Baja, en el resto de espacios que actualmente no están declarados BIC, recupera los mismos usos dotacionales y terciarios (equipamientos, oficinas, jardines, centros comerciales, etc.), incluidas 300 viviendas en el antiguo camping del Circo Romano (una parcela sin proteger, que forma un vacío de protección absurdo, en medio de los dos BIC catalogados como Zona Arqueológica, de Vega Baja),lo que permite, en base a la legalidad urbanística, construir ahí el cuartel de la Guardia Civil, salvo que existan otras limitaciones que lo impidan.


Fotografía aérea de Vega Baja. Se puede apreciar que entre la parcela excavada de Vega Baja I, a la derecha, y la UA 37 donde se quiere construir el cuartel de la Guardia Civil, a la izquierda de la Avenida Mas del Ribero, no existe ninguna barrera física que impidiera al ser humano asentarse en toda la vega  (Foto: Toletum Visigodo)

Ya en febrero de 2019, desde el Ayuntamiento de Toledo se empezaron a lanzar globos sondas sobre la construcción de un nuevo cuartel de la Guardia Civil (Rodríguez, F.J. 2019: 11-01) barajando dos posibilidades, La Peraleda o la Vega Baja. Sólo un mes después se anunció el acuerdo a tres bandas, entre el Ayuntamiento y los ministerios de Interior y Defensa, por el que se permutarían los terrenos de la actual casa-cuartel, por otros en pleno yacimiento de Vega Baja (Rodríguez, F.J. 2019: 15-03). Inmediatamente empezaron a saltar las alarmas. Recordamos que, después de la paralización de Vega Baja, no se había realizado ninguna actividad constructiva aquí hasta que la administración de Milagros Tolón autorizó la urbanización de la UA 34, y la construcción en ella de cuatro bloques de viviendas en pleno yacimiento de Vega Baja, que claramente afectaban al patrimonio y al paisaje. Después de la aprobación de la Modificación Puntual 28 que recuperaba la edificabilidad para todo el espacio, el cuartel de la Guardia Civil sería el segundo proyecto "real" que se pretende construir sobre el yacimiento. Desde que se paralizó toda actividad arqueológica en Vega Baja, allá por 2012, no se había realizado ningún plan sobre qué hacer, o cómo tratar el yacimiento, y mucho menos investigación alguna para intentar conocer qué es lo que se escondía en el subsuelo del resto del territorio no protegido como BIC. Es decir, ha existido un total desinterés por descubrir los límites reales del sitio arqueológico, por desidia, o intencionadamente para  tal vez así poder mantener el espacio exterior al BIC sin la protección que proporciona esta figura al patrimonio, y de esta forma considerar todo lo que está fuera de sus límites como algo distinto, como si existiera un hiato y a continuación otro yacimiento,  cuando evidentemente no es así. 

Tanto desde la plataforma "Toledo. Sociedad, patrimonio y cultura" como desde otras organizaciones, se empezaron a plantear objeciones a la intención de llenar de ladrillo, de nuevo, Vega Baja, aunque no fue hasta que se hicieron eco de los nuevos proyectos en la prensa nacional, como en el año 2006, cuando las autoridades locales se vieron obligadas a dar explicaciones ante las preguntas de los periodistas. La Consejera de Cultura, Rosana Rodríguez, el mismo día de haberse hecho eco El País de la noticia, según registró la Cadena Se (López Huerta, Cristina, 2019: 14-09-2019), declaraba que las edificaciones planteadas en la zona de Vega Baja de Toledo estaban en terrenos sin valor arqueológico, en concreto afirmaba que "antes de intervenir, se realiza un estudio arqueológico", y que "en el estudio previo sólo afloró una zona de basurero visigoda y un pequeño enterramiento islámico ya preservado". Sin embargo, nadie ha visto esos informes de lo que hablaba la consejera, por lo que desde la plataforma se la acusó de no decir la verdad, "no sabemos si intencionadamente, o porque no sabe lo que dice", declararon.  

Ese mismo día 10 de septiembre, desde el Ayuntamiento de Toledo se realizaron declaraciones defendiendo que "no se construirá ni una sola vivienda sobre el yacimiento porque está declarado como Bien de Interés Cultural" (Redacción, 2019: 11-02-2019),  en contestación a la acusación de la plataforma de que se había aprobado la construcción de 1.398 viviendas sobre el BIC. Sin ninguna duda esas palabras entran en total contradicción con la realidad de que apenas un año antes, los mismos que decían ahora esto, habían aprobado, y al contrario de lo que se dice de palabra, dado fuerza legal, a construir 1.398 viviendas sobre los BIC's de Vega Baja, y 300 en el antiguo camping del Circo Romano. El edil de cultura (de urbanismo en la anterior legislatura), Teodoro García, proseguía con sus declaraciones, afirmando que el nuevo cuartel de la Guardia Civil se construirá "tras haber comprobado y por tanto garantizado, que bajo él no habrá ni un sólo ápice de ruina visigoda". 


La Vega Baja, al fondo. Se observa como toda ella conforma una unidad (Toletum Visigodo)

Es con estas declaraciones cuando empieza a tener sentido lo de "meter el dedo en la llaga para creer". En la misma Cadena Ser donde la Consejera había hecho sus declaraciones, el arqueólogo que realizó los últimos trabajos arqueológicos, consistente en sondeos, en los terrenos donde se quiere construir el cuartel declaraba que   "si no se hace un estudio, en lo que es la parcela asignada al cuartel de la Guardia Civil, si no se hace un estudio con mayor precisión, y mayor alcance del que se ha hecho hasta ahora, pues yo creo que no se puede hablar de, no se puede hablar con seguridad de que sí existen o no existen restos arqueológicos en ese lugar".

En este momento, por lo tanto, quedó totalmente desacreditada la versión de que en la parcela que se pretende construir el cuartel de la Guardia Civil, no hay resto alguno, o de interés, sino que, en todo caso, eran necesarios más estudios. Sin embargo, tanto la consejera como el edil municipal, no salieron con las "pruebas" que deberían tener para sustentar sus afirmaciones, y en ausencia de ellas, pedir disculpas por "no decir la verdad". 

    A partir de este momento, el mantra para justificar la construcción del cuartel se centró en que el espacio no era BIC, y por lo tanto, que allí se podía hacer cualquier cosa, algo que tampoco es cierto, pues todo el espacio está recogido en la Carta Arqueológica como ámbito de protección. Fue la Consejera citada la que utilizó en primer lugar el argumento de que "ese terreno no está protegido como BIC", para justificar la obra en ese suelo, y a partir de ese momento se ha utilizado en todas y cada una de las declaraciones que ha realizado cualquier miembro de la administración municipal, para justificar la obra.


Hace pocos días, un informe de ICOMOS, volvía a llamar la atención, como en el año 2006,  sobre cómo los políticos locales y regionales estaban actuando con Vega Baja. En el informe sobre el estado de conservación de Vega Baja, entre otras cosas, les dice a los políticos responsables de la gestión urbanística y de la protección del patrimonio, que todo el espacio de Vega Baja es uno, y que no puede seguir protegido por distintas figuras de protección, sino que debería unificarse, y en relación, en concreto, a la construcción del cuartel de la Guardia Civil dicen que: "El problema viene dado por su localización en pleno yacimiento arqueológico de Vega Baja, aunque no incluido en su momento en los diferentes ámbitos de protección del mismo. Además, su especial localización en el extremo norte de la vega incide en el paisaje".  El problema del cuartel, además, lo inscriben en un contexto más amplio, de toda la vega, al afirmar que "también habría que sumar el proyecto a la indefinición en materia cultural que impera en Vega Baja".  Finaliza el informe de ICOMOS indicando que "como cuerpo asesor de la UNESCO, dará parte al Centro de Patrimonio Mundial de los problemas que adolece actualmente este sitio".  A pesar de la contundencia del informe de ICOMOS, sin embargo, la regidora municipal hizo declaraciones en los medios de comunicación, manteniendo el enroque en el argumentario fijado para las declaraciones institucionales de que el cuartel se construirá en un terreno que no afecta al Bien de Interés Cultural. Parecería que tuvieran los oídos llenos de cera y no escucharan, ni entendieran, lo que significa que el yacimiento arqueológico no es sólo el BIC, y/o que el BIC está mal delimitado. 

Ante esa cerrazón y huida hacia adelante, sin escuchar a nadie, y además, con la intención que todos saltemos con ellos con los ojos cerrados y sin saber qué hay debajo, nos conformaríamos con que aportaran las pruebas científicas que determinan que en la parcela donde se pretende construir el cuartel de la Guardia Civil no hay restos arqueológicos, y que el yacimiento de Vega Baja termina justo en la línea del antiguo proyecto urbanístico, Vega Baja I, en la calle Mas del Ribero. Si las administraciones responsables tienen las pruebas de que ese espacio de la vega no es el mismo yacimiento visigodo que el que se encuentra a unos metros, no se entiende por qué no las enseñan, salvo que, como es presumible, no las tengan. Si no tienen pruebas de que el yacimiento se acaba al otro lado de las avenidas de Más del Ribero, o de Carlos III, y siguen construyendo o promoviendo construcciones, es muy grave, porque estarían contribuyendo a la destrucción de un yacimiento arqueológico único. Es decir, antes de hacer nada en la vega, bloques de pisos, cuarteles de la Guardia Civil, o sendas de moreras, como se ha dicho muchas veces, debería conocerse la realidad de lo que hay en Vega Baja, dentro y fuera de la zona BIC, y luego tener un plan. En ausencia de esas informaciones estamos corriendo el riesgo de estar ocasionando daños irreversibles al yacimiento o de difícil o cara solución.  

    Desde la plataforma "Toledo. Sociedad, patrimonio y cultura" seguiremos intentando arrojar luz sobre la oscuridad que proyectan las administraciones, y como nos gusta la historia, nos vamos a retrotraer unos años en el tiempo. Cuando se paralizó el proyecto urbanístico de Vega Baja I por el presidente Barreda, en el año 2006, se trataba de una urgencia. Es decir, las máquinas estaban a punto de entrar en el yacimiento, y destruirlo. Sin embargo, parcela por parcela, las excavaciones arqueológicas, ratificaban lo que ya se sabía desde hacía varios años: la gran entidad de los restos arqueológicos, y que todos ellos conformaban una unidad, una ciudad, el suburbium visigodo. A pesar de todo, las declaraciones políticas, y empresariales, de esos momentos, no dejaban lugar a duda: se protegería, lo que hubiera que proteger, si es que había algo valioso, y el proyecto urbanístico seguiría adelante, al tiempo que se minusvaloraba la importancia de los restos que aparecían por doquier.

Años después, en 2008, cuando finalmente fue declarada la ampliación del BIC de Vega Baja, la protección se ajustó, milimétricamente, a los límites del proyecto urbanístico, algo que no es normal, como tampoco lo es que no se la dotara de un entorno de protección como establece la ley. Cualquiera, sin necesidad de ser muy inteligente, comprende que una línea pintada en un papel, referida al espacio que ocupaba con anterioridad un proyecto urbanístico, no tiene ninguna relación lógica con el contenido del subsuelo, o un hábitat humano. Aquello era claramente una delimitación artificial (Ver artículo "Más allá de la "línea del fin del mundo" de Vega Baja, no hay dragones"). 

Es más, esa declaración, que debía hacerse para proteger "todo" el espacio que se sabe o presume que ocupa, en este caso, un yacimiento arqueológico completo, se hizo en ausencia de estudios que establecieran con razonable seguridad, cuáles eran los límites reales del yacimiento a proteger. En este sentido, sólo se puede pensar que esta forma de tramitar la protección se realizó para "salvar" in extremis el yacimiento, es decir, fue una solución de urgencia ante importantes presiones económicas, y que, por lo tanto, el límite establecido podía no ajustarse a la realidad, que era lo más probable. Habría que entender que el conocimiento efectivo de la realidad del subsuelo se pospuso para el futuro, para cuando las aguas estuvieran más tranquilas. Si se hubiera delimitado mal de forma deliberada estaríamos ante una intención clara de facilitar el expolio en el futuro, lo cual, claro está, no creemos, porque sería un delito, y habría premeditación. 

La paralización del proyecto urbanístico, y más tarde, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria que detuvo cualquier expansión urbanística, generó una oportunidad inmejorable para investigar y conocer la realidad arqueológica del territorio, y así poder tomar mejores decisiones en el futuro, sobre todo si era necesario, o no, ampliar el BIC de Vega Baja.


Montaje del Georradar sobre la parcela donde se quiere construir el cuartel de la Guardia Civil


Los lectores esperarán que diga que desde entonces no se ha hecho nada, y se equivocan. En el año 2009, sólo un año después de haberse declarado BIC el espacio del proyecto urbanístico, la empresa Toletum Visigodo, que en esos momentos pretendía desarrollar urbanísticamente el resto del espacio de la vega fuera del BIC, simultáneamente estaba llevando a cabo un proyecto cultural para el espacio que ya estaba protegido, con excavaciones arqueológicas y la idea de construir un museo. Las unidades de actuación que se encontraban fuera del espacio protegido como BIC eran la UA 7, la 37 y la 34. La 34 es la UA en la que en la actualidad se han construido dos bloques de pisos, y al parecer no se van a construir los otros dos porque bajo ellos había restos arqueológicos, al igual que en los viales de la urbanización de esa unidad. La UA 7 se corresponde con la parcela donde se encuentra la iglesia, y donde se ha construido el reciente aparcamiento de Santa Teresa. La UA 37 es donde se quiere construir el cuartel de la Guardia Civil. Tanto en la UA 7, como la 37 se han destinado a usos dotacionales y terciarios, como oficinas o centros comerciales en la reciente Modificación Puntual 28. Como decía, sí que se ha hecho algo para intentar conocer la realidad del subsuelo. En el año 2008, Toletum Visigodo, encargó una prospección con métodos geofísicos, antes de embarcarse, como había sucedido con Vega Baja I, en la venta de parcelas, y que luego sucediera el caos. Justo lo contrario de lo que quieren hacer ahora nuestros políticos, es decir, se propuso tener un conocimiento lo más grande posible para poder tomar decisiones. 


Informe Geofísico. Mapa de resistividad
Estaba claro, por todos los indicios, que la Avenida Mas del Ribero cortaba restos que claramente tenían o debían tener continuidad más allá, y, además, todas las excavaciones y sondeos que se habían realizado en parcelas adyacentes, "siempre" habían dado positivo, por lo que era previsible que las parcelas que en esos momentos se pretendían urbanizar iban a tener restos, con un alto grado de probabilidad. Pero Diego Peris, en esos momentos Consejero Delegado de la empresa Toletum Visigodo, quiso asegurarse, y por eso encargó la prospección con métodos geofísicos, y la realización posterior de sondeos arqueológicos verificación, en 2009, para asegurar aún más qué eran las anomalías magnéticas que ofreció el georradar.

Ubicación de las distintas unidades en Vega Baja. 


Estas eran las declaraciones de Diego Peris en el periódico La Tribuna del 7 de julio de 2009, incluso antes de realizarse el estudio geofísico. La pregunta del periodista era: ¿El yacimiento está protegido en su totalidad por el perímetro actual del BIC?, y D. Peris, contestaba "Creo que todos podemos convenir que el yacimiento tiene en la actualidad una delimitación artificial que proviene de una situación jurídica del desarrollo urbanístico que se iba a plantear allí". Imposible ser más claro. Él, que tenía encomendada la urbanización de la Vega Baja para rentabilizarla urbanísticamente, pero también tenía la obligación moral de preservar los restos arqueológicos, reconocía públicamente algo que podía ir en contra de los intereses por construir, que la delimitación del BIC estaba mal hecha.  

Desde entonces hasta ahora, en diez años no se ha hecho nada más. Esos estudios determinaron la existencia de restos arqueológicos por prácticamente toda la vega, lo que indica una continuidad física real, sin discontinuidades entre los restos que se hayan a un lado y otro de Más del Ribero y de Carlos III. No hay duda. Independientemente de la entidad de los restos, de que en determinados lugares puedan existir vacíos, está claro que todo el espacio es una unidad, un único yacimiento. Desde entonces no ha habido más intervenciones en la parcela en la que se pretende construir el cuartel de la Guardia Civil, es decir, ese es el conocimiento con que se cuenta en estos momentos, ni más ni menos. 

A partir de 2017, nos encontramos con un nuevo intento de urbanizar todo este espacio. Se han construido dos bloques de viviendas encima del yacimiento, que además atentan claramente contra la protección existente del paisaje. Sobre la construcción de estos bloques, ICOMOS afirma que no "cumple con los requerimientos mínimos para el desarrollo sostenible de este espacio cultural y el proyecto, por tanto, se suma a la indefinición en materia cultural que impera en Vega Baja", y continúa afirmando que "La UA 34 es ejemplo de lo que no debe hacerse en este espacio, sin que exista un consenso entre partes, en donde cualquier diseño arquitectónico que se programe no sólo debe atender a los condicionantes arqueológicos del subsuelo, sino a su posible impacto visual en el conjunto de la vega. La altura de los bloques incide directamente en la contemplación del conjunto de la ciudad histórica". ICOMOS considera esta construcción como "irreversible", y por lo tanto pide que "se paralicen cautelarmente el resto de construcciones previstas en el entorno hasta que se apruebe el nuevo Plan de Ordenación Municipal, pendiente de redacción...", para así "evitar en lo posible este tipo de intervenciones que pueden alterar la esencia cultural por la que Toledo fue declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad.  Como vemos, el organismo asesor de UNESCO dice claramente que no debe hacerse nada más en Vega Baja, ni bloques de viviendas, ni cuarteles, ni sendas, hasta que se conozca exactamente lo que hay en el subsuelo y se haga un plan.

En las mismas declaraciones citadas más arriba, Diego Peris argumentaba sobre lo que él consideraba Vega Baja, que era " la totalidad del terreno", que  "mide 84 hectáreas. Esta superficie abarca tanto la zona libre, como la protegida, así como la Fábrica de Armas". El consejero delegado de Toletum Visigodo quiso asegurarse antes de embarcarse en un proyecto urbanístico incierto. Hoy, sin embargo, nuestros gobernantes, quieren lanzarse de nuevo a la piscina desde el trampolín sin comprobar antes si hay agua. Igual que sucedió entonces, en el 2006, es probable que se estrellen contra su "urbanismo".

Parece mentira, pero vivimos tiempos oscuros, como en la Edad Media. Nuestros gobernantes, a pesar de ser el patrimonio arqueológico un bien de dominio público, no han hecho nada, ni hacen, por alumbrar las tinieblas con conocimiento, y el que existe lo ignoran o lo esconden. No han aportado ninguna prueba, ni intentan conseguirla. Sólo piden a la ciudadanía que "creamos ciegamente" en su palabra, que en Vega Baja "no hay restos", o que donde se quiere construir el cuartel no es Vega Baja. 

Algunos, sin embargo, somos reos de desconfianza a fuerza del escarmiento de la realidad diaria, y seguimos pensando que antes de actuar hay que tener un plan, y para hacerlo, pensamos que sigue siendo necesario saber.

Bibliografía





DE NUEVO EL LADRILLO AMENAZA A LA CAPITAL VISIGODA

Isabelo Sánchez Gómez
Licenciado en Geografía e Historia
Máster en Patrimonio Histórico: Investigación y Gestión

Inmediatamente que el monstruo de la crisis económica parece que ha empezado a alejarse, la ciudad de Toledo vuelve a caer en los mismos errores de la burbuja del ladrillo que tanto dolor nos ha causado. A pesar de tener un POM 2007 anulado por la justicia, la administración municipal ha vuelto a recuperar el contenido de dicho Plan, a través de una modificación puntual del Plan General Municipal de Ordenación Urbana de 1986 (PGMOU 1986). En esencia, y en concreto para el espacio de Vega Baja (UA 23 en el antiguo POM anulado, o Vega Baja I), que es coincidente cien por cien con el espacio declarado ampliación del Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, de Vega Baja,  supone la recuperación en la planificación urbanística, de nuevo, de las 1.300 viviendas que ya existían entonces; y, en la zona que ahora se denomina “Unidad de Actuación de Santa Teresa” (UA 7 y UA 37 en el antiguo POM anulado, o Vega Baja II),  con una superficie de 155.563 m2, se rescatan los usos terciarios-dotacionales previstos, es decir, aparcamientos, centros comerciales, hoteles, o cuarteles de la Guardia Civil. Todo ello sin contar con las Unidades de Actuación Urbanizadoras de Circo Romano, con 300 viviendas, y Cristo de la Vega, con 98, también recuperadas con esta modificación, que en total suman 1.698 viviendas. El anuncio más reciente de que se pretende ubicar en el espacio de la UA de Santa Teresa un cuartel de la Guardia Civil,  ha vuelto a hacer saltar las alarmas, porque la ubicación elegida, aun estando fuera de la zona declarada BIC, claramente se sitúa encima de restos arqueológicos que, además de aparentemente ser importantes, indudablemente pertenecen, o son, el mismo yacimiento que se encuentra unos metros más allá, y para el que incomprensiblemente se fijaron unos límites totalmente ficticios. Es decir, la capital del reino visigodo, se encuentra en el lugar oficialmente protegido, pero también donde se pretende ubicar el cuartel de la benemérita, por mucho que se quiera decir que ese espacio está fuera del yacimiento.

Ilustración 1. Excavaciones en Vega Baja 2008, donde se aprecia la potencia de los restos que iban apareciendo. Página del Ministerio de Fomento

Han pasado 13 años y parece que hemos despertado de un sueño, en el preciso momento que la incertidumbre todavía se cernía sobre el yacimiento arqueológico de Vega Baja. Ciudadanos, organizaciones, e instituciones nacionales e internacionales, se unieron, tal vez por última vez, en uno de los pocos momentos lúcidos de la sociedad toledana, generalmente amodorrada y complaciente con las decisiones emanadas del poder, y consiguieron paralizar el proyecto urbanístico que amenazaba la capital del reino visigodo.

El asunto había saltado a los medios de comunicación nacionales, a los internacionales, y a la política nacional. En el congreso, una proposición no de ley,  pedía la intervención del Ministerio de Cultura para impedir la aprobación definitiva del POM, el envío del documento a la UNESCO, promover una mesa de trabajo en la que participaran todas las organizaciones y administraciones más representativas toledanas, con el fin de elaborar un plan integral y completo de toda la zona de Vega Baja, Cristo de la Vega y Circo Romano, y anteponer la defensa del patrimonio a los intereses y presiones inmobiliarias. Los medios de comunicación nacionales entraron en liza. A principios del mes de julio se publicaba en el País un artículo titulado “El ladrillo amenaza la capital visigoda”,  que sintetizaba la situación del choque entre urbanismo y patrimonio, en la que el segundo, a pesar de ser de dominio público, es decir de todos, como es habitual, llevaba todas las de perder ante los intereses económicos de unos pocos. Unos días después, el presidente Barrera, paralizó el proyecto, entre una gran controversia.

Ilustración 2. Excavaciones en Vega Baja. Web Toletum Visigodo

Desde ese momento, las presiones económico-especulativas-urbanísticas, siguieron ejerciendo su función, y no dieron por perdida la presa, a pesar de la paralización del proyecto urbanístico por la administración regional (la misma que había aprobado antes las modificaciones puntuales del PGMOU que estaban permitiendo esa urbanización), y la declaración, dos años después del Bien de Interés Cultural de ampliación de Vega Baja, con la categoría de Zona Arqueológica.

Ilustración 3. Fotografía aérea de Vega Baja indicando las distintas Unidades de Actuación Urbanística. Es evidente que los restos arqueológicos no se cortan de forma súbita en las Avenidas Más del Ribero o Carlos III. Los espacios donde no aparecen restos es simplemente porque no se han excavado  (VV.AA. 2009: La Vega Baja de Toledo)

 Cualquiera con un mínimo de sentido común sabe que el Bien de Interés Cultural (el yacimiento de Vega Baja) no termina abruptamente en la línea que en un papel marcó en 2008 la administración regional para delimitar el área con restos arqueológicos, casualmente, o mejor dicho, tal vez interesadamente, coincidente al cien por cien, con el proyecto urbanístico de Vega Baja I de aquel entonces, aunque todo el mundo sabía ya que esos límites eran artificiales.

Las presiones urbanísticas que seguían existiendo, extendieron su radio de acción, ahora un poco más allá. Además de la Unidad de Actuación 23 (Vega Baja I), el POM 2007 contemplaba las Unidades de Actuación 7 y 37, o Vega Baja II, con un uso Terciario-Dotacional, es decir, hotelero, comercial, y otros equipamientos. La empresa Toletum Visigodo buscaba resarcirse del descalabro sufrido, empleándose, ahora, en Vega Baja II. Todos los esfuerzos se dirigieron hacia este espacio.
Ilustración 5 Mapa mostrando en colores las distintas unidades urbanístiicas

El urbanismo seguía su camino ciego hacia cumplir sus objetivos. El primer paso, en 2009, fue realizar una prospección geofísica, y la comprobación de los datosobtenidos con esta, por medio de sondeos arqueológicos, en el espacio que quedaba libre para construir, es decir Vea Baja II, o UA 7 y UA37 . El resultado de las prospecciones geofísicas y sondeos, como era lógico esperar, concluyó que los restos arqueológicos se extendían sin solución de continuidad desde el área declarada BIC, por todos los espacios, sin excepción, que afectaba a la llanura completa al nordeste de este, es decir, las unidades de actuación urbanísticas sobre las que se pretendía construir.

Ilustración 4. Placa circular de la excavación de Vega Baja. Sólo es un objeto de los miles recuperados en Vega Baja.  Web Toletum Visigodo

 Entretanto, e ignorando estos informes, el Ayuntamiento de Toledo redactó el PERIM (PlanEspecial de Reforma Interior de Mejora), que es un instrumento urbanístico queregula aspectos concretos, especiales o relevantes de un ámbitoterritorial),  de las UA 7 + UA 37, es decir,  se estaban dando los pasos para poner a disposición del ladrillo, el espacio que quedaba por urbanizar en Vega Baja, sin contar con el espacio del BIC declarado, y la UA 34 (lugar donde recientemente se han construido dos bloques de pisos), y por su parte Toletum Visigodo, Toletum redactó un Plan Director de Vega Baja.

 Lo que dijo en sus alegaciones de la Real Fundación Toledo en 2011, ante este PERIM es bastante esclarecedor de lo que estaba sucediendo. Resaltamos el primer párrafo de dicho documento por resumir en muy poco espacio la esencia de la situación: "El PERIM está basado en un error al considerar que la superficie a la que afecta no tiene nada que ver con el espacio histórico de la Vega Baja ni con el yacimiento arqueológico. En consecuencia, queda invalidado al prescindir en sus planteamientos, o considerar ajenos, los valores patrimoniales cuya protección y defensa es una obligación ineludible contemplada en las normas legales estatales, autonómicas y locales".

Ilustración 5. Mapa mostrando en colores las distintas unidades urbanísticas o espacios de Vega Baja y Ampliación de Santa Teresa. Aunque en la actualidad entre el BIC de Vega Baja y la parcela donde se quiere construir el Corte Inglés, la UA 37 existe la Avenida Mas del Ribereo, entre ambas no hay ninguna barrera física que, en la antiguedad dividiera los espacio. Por lo tanto, el yacimiento de Vega Baja, se extiende por toda la llanura

Por su parte, como decía,  simultáneamente al desarrollo del planeamiento para construir en el espacio “supuestamente libre de BIC y restos arqueológicos”, la empresa Toletum Visigodo, había redactado un Plan Director de Vega Baja. En aquellos momentos, de finales del primer decenio del siglo XXI, y principios del siguiente, se buscaba una salida al descalabro que había sufrido la empresa. En esencia, a pesar de los amplios espacios verdes que contemplaba,, se estaba bañando con una pátina de cultura y respeto al medio ambiente el desarrollo urbanístico de las UA 7 y 34, o Vega Baja II. Inmediatamente, el Pleno del Ayuntamiento de Toledo aprobó ese Plan Director, que incluía, además, la obra estrella, la instalación en dicho espacio de “El Corte inglés”.

Para entonces, todo el mundo estaba ya harto de Vega Baja. La ciudadanía confundida, las organizaciones e instituciones desgastadas. En parte se estaba consiguiendo el objetivo para poder construir sobre el espacio de Vega Baja. Es triste reconocerlo, pero, mientras que Vega Baja I lo paralizó una conjunción de iniciativas y acciones de muchos, Vega Baja II, y el Corte Inglés, no lo paralizó nadie nada más que la crisis económica. Esta situación dio la puntilla a la empresa Toletum Visigodo, que desde ese momento iniciaría su proceso de desaparición, aunque, al parecer, aunque sin personal ni sede, administrativamente sigue existiendo a día de hoy.

Excavación en Vega Baja. Al fondo la Avenida Mas del Ribero, y más allá la parcela de la UA 37 donde se quiere construir el Cuartel de la Guardia Civil. La continuidad es evidente entre uno y otro espacio. Imagen de la página del Ministerio de Fomento

La historia que sigue todo el mundo la conoce. La construcción allí, en esos momentos resultaba imposible, porque nadie compraba, y todo el espacio, tanto del BIC, como del resto de la Vega, quedó abandonado. Desde entonces hasta ahora se ha perdido un tiempo valiosísimo para tomar decisiones sobre Vega Baja, para hacer el Plan Especial que requería, obligatoriamente, la declaración de Bien de Interés Cultural, o para decidir qué hacer y qué no hacer. Cuando todo podía estar planificado, y pensado, desde el punto de vista cultural, con un buen plan para poner en valor el espacio de Vega Baja, y desde el punto de vista urbanístico con un nuevo Plan de Ordenación Urbana más realista, y razonable que el anterior; que no “queme suelo por quemarlo”, respetuoso con el patrimonio, y el medio ambiente, y por lo tanto, con la calidad de vida de los ciudadanos; sin embargo, la desidia, tal vez intencionada, ha llevado a que no existan tales planificaciones, y a que en la actualidad, con una leve recuperación económica, los políticos hayan decidido reiniciar, donde la dejaron antes, la burbuja inmobiliaria, lanzándose a hacer “cualquier cosa” sobre la vega, como si les fuera la vida en ello. De esta forma, durante la última legislatura ya se ha urbanizado y se está construyendo la Unidad de Actuación 34 (4 bloques de pisos, probablemente también sobre la capital visigoda), y se han recuperado, y puesto a disposición del ladrillo, todos y cada uno de los suelos que ya estaban dispuestos en el POM 2007, anulado por la justicia. Y ahora, como banderín de salida de la “nueva-vieja” política urbanística de la ciudad,  para desarrollar  la Unidad de Actuación de Santa Teresa llenándola de construcciones, se ha buscado una edificación para un cuerpo, que debido a su significación, como defensores de la ley y el orden, pueda tener menos oposición y/o más aceptación social. Curiosamente, la Guardia Civil es un cuerpo que tiene un papel destacado en la lucha contra el expolio arqueológico, lo que choca con la idea de que su cuartel se vaya a construir precisamente sobre restos del pasado de gran valor.


Ilustració 6. Excavaciones a principios del siglo XX en el Circo Romano de Toledo. Los restos arqueológicos en Vega Baja se extienden por un amplio territorio que abarca toda la llanura de inundación, y las laderas que la circundan.

En 2015, Milagros Tolón, alcanzó el gobierno municipal, con el apoyo de Ganemos. Su inicio de mandato coincide en el tiempo con las sentencias y contra sentencias que anulaban el POM 2007. La primera sentencia anulatoria es del año 2011. En  2014, el Tribunal Supremo, desestimó elrecurso de casación presentado por el Ayuntamiento de Toledo, y ratificó lasentencia de 2011. Poco después, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha suspendió la ejecución de la sentencia, lo que contribuyó a embarrar más el asunto. Así, a base de recursos y contra-recursos, se llegó a la legislatura de Milagros Tolón, con una confusión total en relación al urbanismo de la ciudad. Apenas había arrancado su mandato cuando una providencia del Tribunal Superior de Justicia levantó la supresión de ejecución de las cinco sentencias ya pronunciadas sobre el POM, lo que de hecho dejaba anulado el POM, aunque el Ayuntamiento volvió a recurrir, esta vez al Constitucional. La confusión era máxima, por la complejidad del procedimiento y nadie tenía claro lo que hacer. Milagros Tolón, llegó a convocar una reunión multitudinaria, con cientos de políticos y técnicos, donde se presentó un avance del nuevo POM que pensaban redactar, dando por muerto el anterior. En la práctica, eso no llevó a ningún lado, porque nunca más se volvió a hablar del nuevo POM, sino que el gobierno municipal se embarcó en una huida hacia adelante, sin rumbo, que culminaría en el año 2018, con la sentencia firme de anulación del POM, y sin posibilidad de recurso. 

Ilustración 7. Prospección ARP. Mapa de resistividad que muestra las características del subsuelo (J.M. Rojas y A.J. Gómez, 2009)

Pues bien, en ese espacio de tiempo, con un POM anulado por la justicia, pero con el Ayuntamiento recurriendo, se desarrolló un proyecto urbanístico de gran controversia en la ciudad. Ya que supuso el “reinicio” de las actuaciones urbanísticas en Vega Baja. En el año 2016 el Ayuntamiento de Toledo presentó un PAU (Programa de Actuación Urbanística), denominado 34, o Santa Teresa II, que era un PAU que ya se encontraba en el POM 2007, que como vimos estaba en ese momento en la situación de que el Tribunal Superior de Justicia había dicho, recientemente, en el año 2015, que las sentencias, del año 2011, debían ejecutarse. Este PAU, a mi juicio se encuentra en una nebulosa legal, porque a pesar de la sentencia, ratificada por el Tribunal Superior de Justicia, el Ayuntamiento de Toledo estaba desarrollando un PAU, amparado “según ellos”, por los recursos que había interpuesto, y que como sabemos fueron desestimados, uno tras otro, a lo largo del tiempo, en su totalidad. El programa urbanístico contemplaba 87 viviendas, 187 plazas de aparcamiento, y la construcción de varios viales, especialmente uno que unía la Avenida de América con la Avenida Carlos III. Hasta el momento actual, nadie sabe cuál era el contenido arqueológico del suelo, correspondiente al espacio ocupado por los bloques de viviendas, porque la lejanía de las excavaciones que se llevaron a cabo no permitía que los ciudadanos pudiéramos ver lo que había allí, pero sí pudieron verse los restos aparecidos en el vial que conectaba con Carlos III, y aunque desconocemos el informe arqueológico, la entidad en cuanto a estructuras que se veía allí, estaba en la línea de lo aparecido en Vega Baja I, y lo que las prospecciones geofísicas y sondeos habían mostrado previamente un poco más al oeste, es decir, un gran potencial arqueológico. Por otra parte, la controversia principal, aparte de la construcción en un limbo urbanístico, y la importancia de los restos arqueológicos aparecidos, se encontraba en que esos bloques, los primeros que se levantaban en la zona después de muchos años, y ahora con una legislación de protección de patrimonio, y unos condicionantes paisajísticos recogidos en la declaración de Toledo como Patrimonio de la Humanidad, y en el Plan Especial del Casco Histórico, rompían con todos los preceptos en cuanto a las zonas de respeto y protección del paisaje.

Inmediatamente después de la anulación definitiva del POM 2007, en lugar de que la administración municipal repensara el urbanismo de la ciudad: siempre habían dicho que ese POM no era el suyo, sino el del PP, se embarcaron en una serie de modificaciones puntuales del PGMOU de 1986, la 28 y la 29, con la intención de legalizar todo lo que se había empezado a ejecutar con este POM anulado, y/o lo que estaba recogido en el mismo. De esta manera, con la aprobación por parte del Ayuntamiento de Toledo y la Junta de Comunidades, de la Modificación Puntual 28, para la zona se vuelve a recuperar lo mismo que estaba planificado en el POM anulado, y que “no era el suyo”, retrotrayéndonos, no como dice la sentencia del POM 2007, al momento anterior de que se sacare el plan por segunda vez a exposición pública, sino al momento de plena vigencia inicial del POM, lo que supone, en términos trapecistas, un cuádruple salto mortal hacia atrás, sin red, y querer caer de pie e intactos, de nuevo, en la urbanización de Vega Baja I, Vega Baja II, el Circo Romano y el Cristo de la Vega.

Mientras se sigue sin un plan serio sobre qué hacer con Vega Baja, la improvisación, o tal vez no (no sabemos si todo está pensado de antemano) sigue campando a sus anchas. Lo lógico, y razonable, sería realizar un plan integral sobre el patrimonio y el paisaje de Vega Baja, que recoja todo lo que se quiera hacer en este espacio. Una vez redactado ese plan habría que ejecutarlo, y no antes, porque no se puede empezar la casa por el tejado. Pues en lugar de eso, el planteamiento es que, para demostrar que se puede hacer algo en Vega Baja (en este caso dentro del espacio declarado BIC), lo mejor es improvisar y hacer una “senda peatonal”, que atraviese todo el yacimiento arqueológico. Una senda con un coste económico importante, que nadie había pedido, y que, por supuesto, nadie ha planificado en un plan global y que, hipotecará cualquier decisión futura sobre este espacio. Tal vez una senda o varias de este tipo podrían ser interesantes, pero que como decía, dentro de un plan pensado para poner en valor el yacimiento o para que los ciudadanos disfruten de ese espacio. En ausencia de dicho plan, la senda no deja de ser un camino muy caro, de poca utilidad ciudadana y que divide el espacio, en un contexto en el que parece que varias instituciones, ahora curiosamente, en línea con los postulados políticos, dispuestas a sacrificar espacios valiosos de Vega Baja,  al urbanismo, para, a cambio, financiar el proyecto cultural.

Ilustración 8. Cuartel de la Guardia Civil de Toledo en su ubicación actual.
Se proyecta trasladarlo a la UA 37 o Ampliación de Santa Teresa,
en un lugar lleno de restos arqueológicos
Y para poner la guinda al pastel de Vega Baja, en un reciente acto público, la alcaldesa de Toledo, anunció la próxima construcción de un nuevo cuartel de la guardia civil en terrenos de la Unidad de Actuación de Santa Teresa. El asunto supone la permuta de los terrenos que ocupa el antiguo cuartel, donde presumiblemente se construirían viviendas, por el espacio en Vega Baja, donde, en su momento, estuvo prevista la construcción del Corte Inglés. Es decir, pretenden construirlo en la Unidad de Actuación 37 del antiguo POM 2007, o el PERIM UA 7 +37, un área que como hemos visto ha sido recuperada por la Modificación Puntual 28 del PGMOU 1986, para usos terciarios-dotacionales. Dicho espacio se encuentra fuera de la zona delimitada como BIC, pero como hemos dicho con anterioridad, y no me cansaré de repetir, esto sólo es el producto de una mala delimitación de la zona arqueológica, porque como demuestran todas las evidencias los restos arqueológicos se extienden más allá de la zona declarada, a toda la Vega, por lo que la administración regional debería realizar una modificación de dicha declaración, y ampliar el BIC, congruente con los datos científicos. Si consideramos que el espacio exterior al BIC es el mismo que el interior, y así lo muestran las evidencias, la más fuerte de ellas, la prospección geofísica y los sondeos de comprobaciónrealizados en 2009, y no un espacio diferente, y la administración tutelar no interviene, podríamos considerar que se está destruyendo el yacimiento arqueológico, y por lo tanto entraríamos en una competencia esencial de la Administración del Estado de “garantizar la conservación del Patrimonio Histórico Español, así como promover el enriquecimiento del mismo y fomentar y tutelar el acceso de todos los ciudadanos a los bienes comprendidos en él. Asimismo, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 149.1, 28, de la Constitución, la Administración del Estado protegerá dichos bienes frente a la exportación ilícita y la expoliación”.

Ilustración 9. Excavaciones arqueológicas en la UA 34 antes de construir los cuatro bloques de pisos. Unos metros más allá, en el vial que conectó con la Avenida Carlos III, eran visibles potentes muros, como los existentes en el yacimiento Vega Baja. Se desconoce el contenido del informe arqueológico. 

El Artículo 4 de la LPHE dice con respecto a la expoliación que,  “A los efectos de la presente Ley se entiende por expoliación toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o alguno de los valores de los bienes que integran el Patrimonio Histórico Español, o perturbe el cumplimiento de su función social. En tales casos la Administración del Estado, con independencia de las competencias que correspondan a las Comunidades Autónomas, en cualquier momento, podrá interesar del Departamento competente del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma correspondiente la adopción con urgencia de las medidas conducentes a evitar la expoliación. Si se desatendiere el requerimiento, la Administración del Estado dispondrá lo necesario para la recuperación y protección, tanto legal como técnica, del bien expoliado.”

Ilustración 10. Vega Baja mostrando las diferentes unidades urbanísticas diferenciadas por colores y en la UA37, o parcela donde se quiere construir el cuartel de la Guardia Civil, montaje de la prospección geofísica, y la  interpretación de la misma, que muestran la presencia de importantes restos arqueológicos. 

 Nos encontramos ahora en el verano de 2019, en una situación muy parecida a la que se vivió en aquel momento de 2006, cuando Vega Baja estuvo a punto de desaparecer. Aunque ahora tenemos la ventaja de que, hasta cierto punto, sabemos qué hay en el yacimiento, y que este se extiende por buen parte de la Vega, más allá, de la línea que la Junta de Comunidades señaló en el año 2008, en un papel, como límite del mismo. Y lo que es más importante, todavía no han entrado las máquinas. Estamos a tiempo de dar una solución definitiva al espacio de Vega Baja, y recuperarlo para “todos” los ciudadanos. La administración debería reconsiderar su empecinamiento en construir en ese espacio, que destruiría el yacimiento o parte de él, que es lo mismo (pues claramente se trata de una unidad, de la que no pueden extirparse elementos, pues son órganos esenciales y el paciente moriría), y eliminaría el paisaje que se comprometió a respetar desde 1940, y especialmente desde que Toledo fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Si la administración municipal y la regional no hacen nada al respecto, el Estado debería intervenir en base a su competencia en relación a la expoliación del patrimonio histórico español. 

El tiempo de compactar la ciudad, de rellenar los vacíos ya ha pasado. La ciudad se ha construido dispersa, y eso ya no tiene solución. Se pueden compactar espacios, y crecer, si es necesario, por otros ámbitos, y aprovechar la situación, de este “accidente” en Vega Baja, para conseguir una ciudad mucho más amable con los ciudadanos, en la que la cultura, el patrimonio y el medio ambiente, formen parte integral de la vida de los vecinos, con unos espacios que pueden suponer un alto nivel en la calidad de vida. Otras ciudades no han tenido esta oportunidad, y se han condenado para siempre. En una ciudad, irremediablemente dispersa, la diferencia está en pasear de barrio a barrio entre bloques de viviendas iguales, anodinos y asfalto, o hacerlo entre espacios verdes, jardines botánicos, paseos con moreras, y felicidad.


Referencias









VV.AA. 2009: La Vega Baja de Toledo, Toletum Visigodo


Isabelo Sánchez Gómez
Licenciado en Geografía e Historia
Máster en Patrimonio Histórico: Investigación y Gestión
Miembro de la plataforma “Toledo. Sociedad, patrimonio y cultura”