Pulsa en la imagen para leer el artículo, "Sánchez Gómez, Isabelo. 2024: Vega Baja, cambiar las cosas para que nada cambie. toledodiario.es, 27-02-2024" en toledodiario.es
"Emocionalmente, la Vega Baja, me duele"
Isabelo Sánchez
"Emocionalmente, la Vega Baja, me duele". Esas fueron las palabras con las que Juan Manuel
Rojas Rodríguez-Malo, arqueólogo que trabajó mucho en el sitio cuando allí se
quisieron construir 3.000 viviendas, entre los años 2001 y 2006, y que actualmente
dirige el emblemático yacimiento visigodo de Guarrazar, en Guadamur, inició su
conferencia.
Partiendo de los conocimientos previos sobre el sitio, pues ya se sabía de la importancia del lugar desde el siglo XVI, con documentos que hablan de la importancia de Vega Baja, que llegan hasta el XVIII, hizo un recorrido por las intervenciones modernas, principalmente las realizadas por su equipo, desde los sondeos previos a la urbanización, allá por 2001, más de 200, en los que prácticamente todos mostraron resultados positivos, ratificando de esta manera los hallazgos antiguos y los documentos que hablaban de ello (dando a entender que no fue una sorpresa que se empezara a comprometer el proyecto urbanístico para construir viviendas, además de usos dotacionales y terciarios, auspiciado por el Ayuntamiento y la Junta de Comunidades, mientras que intentaban tirar para adelante, a toda costa, ignorando la realidad arqueológica); la actuación, simultanea, y agónica, en San Pedro el Verde 25, cuando ya casi había sido arrasado por completo el gran edificio que allí había, los trabajos realizados en los viales de la urbanización, allá por 2003-4, y, por último, la excavación de algunas de las parcelas adjudicadas a propietarios particulares.
Teniendo en
cuenta la geología del territorio, las fallas que determinaron el surgimiento y
características del peñón toledano, el Cerro del Bu, la llanura de inundación
del río, y el territorio al norte y al sur, Juan Manuel nos habló del
poblamiento antiguo e intenso del territorio, vertebrado por las vías de
comunicación. Aunque el cerro y el peñón, fueron poblados muy pronto, sin
embargo, existen importantes asentamientos romanos en la zona de los montes, y
sobre todo por toda la vega, muy interesante el de la zona de la estación del
ferrocarril, en Santa Bárbara, mostrando que ya en esa época era normal el
hábitat permanente de gentes fuera del Casco Históricos, es decir, que vivían fuera de la urbs.
Para entender el poblamiento tardo antiguo, es necesario tener en cuenta esos hábitats previos, los caminos antiguos que se fueron desarrollando desde entonces, y los conceptos o significados de civitas, urbs, y suburbium. De esta forma trató de poner de relevancia, el hecho de que la urbs toledana, la ciudad o espacio construido a partir del centro, durante el periodo que nos ocupa, podía ocupar unas 80 hectáreas, mientras que el suburbium (Vega Baja) que se crea a sus pies, con una estimación prudente, pudo superar las 140 hectáreas.
Este espacio,
que empezó a poblarse, aunque débilmente, desde la prehistoria, tiene un
importante crecimiento, ya desde época romana, cuando se instalan allí villas
romanas o grandes edificios como el circo, que siguen utilizando, o crean, esas
vías de comunicación antiguas, en torno a las cuales se configura el
asentamiento, las importantes zonas cementeriales y, probablemente, algunos
santuarios. Algunas de estas vías tienen un porte importante, aunque también
existen viales secundarios, todos ellos atestiguados arqueológicamente, que
justifican los ejes del urbanismo que se desarrollaría con los visigodos.
La importancia
que adquiere el suburbio quedó atestiguada por el emplazamiento en el lugar
del Aula Regia, o salón del trono, que supondría que Vega Baja, el suburbio
toledano, se convirtió en el centro de poder del reino. Su presencia en el
lugar está claramente atestiguada por las fuentes, no hay ninguna duda, y por
la arqueología. Cuando en 2001, el equipo de Juanma se encontraba trabajando en
los sondeos encargados por la empresa Vega Baja, previos a la construcción de
la urbanización, detectaron el movimiento de máquinas en una parcela aledaña,
fuera del ámbito del proyecto urbanístico. Allí, se iba a construir la clínica
Fremap, y los arqueólogos quedaron asombrados al ver que, sin intervención
arqueológica alguna, se estaban eliminando con una pala excavadora, restos que
parecían de gran relevancia. Su denuncia paralizó la obra, y se inició una
excavación arqueológica, en lo poco que habían dejado las máquinas. Muros de un
metro veinte o metro treinta (como decían las fuentes), aparecieron a la vista, que claramente debían
soportar bóvedas elevadas por lo menos a diez metros o más sobre el suelo. Es decir,
se trataba de un gran edificio que, por sus características, sólo podría
corresponder con un palacio o el aula regia; el centro de poder
visigodo, probablemente vinculado con una basílica pretoriense, aun no
descubierta, y unido con un gran vial de comunicación y/o procesional, con
Santa Leocadia, centro del poder religioso. En torno a esta zona palacial, se
levantarían otras importantes edificaciones, que fueron identificadas durante
las excavaciones de 2004, organizadas en torno a grandes patios, extendiéndose,
a partir de aquí, toda una nueva ciudad, cuyos límites, abarcarían toda la zona
de Vega Baja, que actualmente está sin edificar, el barrio de Santa Teresa, el Poblado
Obrero, y alcanzaría más allá de la Avenida de la Reconquista, y la Avenida de
Barber, incluida la franja del Hospital Virgen de la Salud, sin poder
determinar el límite por esta zona, aunque él mismo vio restos arqueológicos,
que no fueron excavados, cuando se construyó el aparcamiento de la calle
Bruselas. En la importancia del
lugar, es necesario tener en cuenta que Toledo, el suburbium, se convirtió,
también, en uno de los centros de poder
religioso más importantes del momento, con la celebración, en la Basílica y en
Santa Leocadia, de varios concilios, incluido el que le costó el reino, por
enfrentarse al poder religioso, al rey Wamba. El lugar, habría estado habitado, entonces, débilmente en la prehistoria, de forma más importante durante el periodo romano, habría sido intensamente urbanizado en el momento visigodo, y mantendría el poblamiento durante el periodo emiral, y probablemente hasta el siglo X, cuando la ciudad se retrae hacia el interior de la muralla.
En definitiva, peculiarmente, Vega Baja, es un caso excepcional en Europa en la conservación de los restos de una ciudad de la Antigüedad Tardía, un lugar emblemático que ha sido olvidado por las administraciones, y que, dado su estado de abandono, permanece ajeno a la ciudadanía. Se trata de un espacio de gran potencial que precisa, en primer lugar, que sea protegido, pues plantas y árboles crecen sin control deteriorándolo cada día, y en segundo lugar, que sea puesto en valor, no en su globalidad, por la dificultad de excavar todas las hectáreas que tiene el sitio, y de realizar después un mantenimiento de las estructuras afloradas para que no se deterioren, pero sí que sería posible excavar y poner en valor alguna zona o zonas, de forma que la ciudadanía pudiera valorar lo que realmente hay ahí. El resto de espacios, las zonas de menor valor arqueológico, podrían convertirse, por ejemplo, en jardines, por ejemplo de aromáticas, que no tienen grandes raíces que destruyan los restos, para que el espacio pueda ser disfrutado por los ciudadanos. Pero esta conservación, y puesta en valor, depende de la sociedad, de la ciudadanía.
Para finalizar, puso en relación o comparó, el esfuerzo que, con muy pocos recursos, se viene haciendo en Guarrazar, un lugar que, en 2013-2014, estaba casi desaparecido, y que con mucho trabajo está aflorando poco a poco, y que cada vez es más apreciado por los ciudadanos, gracias a la puesta en valor que se está realizando allí, principalmente con los niños, que son en quiénes hay que incidir para que se valore el pasado. Guarrazar, en Guadamur, aunque se muestra como un lugar importante del mundo visigodo, se encuentra a diez kilómetros de Toledo, en medio del campo. Si ese trabajo, ese proyecto, que él personalmente ofreció a la administración local y regional, antes de hacerse cargo de Guarrazar, se hubiera realizado en Toledo, en la capital, donde las personas pueden bajar a la Vega Baja, andando, el éxito en cuanto a la difusión y valoración del patrimonio, habría estado garantizado, desde hace varios años, y su futuro estaría garantizado desde hace mucho tiempo, lo que le lleva a ese dolor emocional, por el tiempo y las oportunidades perdidas.
En mi opinión, está claro que Vega Baja necesita un proyecto o un plan, pero no un plan urbanístico, sino uno de protección y puesta en valor, que aleje definitivamente la sombra del ladrillo, o las intervenciones u ocurrencias puntuales. Es necesario, como puso de relieve el conferenciante, sacar toda la información que existe sobre el sitio, que es mucha (él mismo cuenta con una estantería completa llena de documentación sobre Vega Baja), y trabajar en ella, para, a partir de aquí, poder tomar las mejores decisiones sobre el lugar.
Son muchos los años de abandono de Vega Baja, en mi opinión propiciados interesadamente por las administraciones que deberían haberlo cuidado y puesto en valor, sin duda, porque siempre albergaron el deseo de llenar todo ese espacio de asfalto y ladrillo (que ya lo tienen lleno de coches), en una política absurda e insostenible, de crecer y quemar suelo, sin ton ni son, en un contexto de crecimiento poblacional cercano al cero; en lugar de rehabilitar viviendas, regenerar espacios degradados e intentar proporcionar a los ciudadanos entornos agradables y calidad de vida. Qué mejor entorno que poder pasear con la vista de la ciudad amurallada al fondo, entre jardines fragantes, y bellas ruinas que nos hablan de un pasado brillante y glorioso.
Aunque parece que, finalmente, gracias otra vez, como en 2006, a la presión ciudadana (que sus intenciones eran claramente otras), Vega Baja puede estar salvada (ya veremos finalmente ese POM cuyo avance llevan anunciando tanto tiempo y que mantienen oculto a la ciudadanía), no nos olvidamos de La Peraleda, ese espacio al otro lado del río, que claramente pertenece al mismo espacio geográfico, que perteneció en el pasado a la misma unidad cultural, y que se encuentra dentro del espacio protegido por UNESCO, cuando declaró la ciudad de Toledo patrimonio de la Humanidad. Parece que, vistas las dificultades para construir en la Vega (su obsesión), la administración local y regional, han virado su objetivo hacia ese otro espacio que, excepcionalmente se ha salvado del urbanismo feroz en los momentos de mayor fuerza de la burbuja del ladrillo, pero que ahora, puede volver a estar en peligro, mucho más de lo que lo estuvo en 2007, con aquél POM salvaje; ya que el pistoletazo de salida para llenar de ladrillo y asfalto ese espacio lo han dado ya, con la ubicación en el sitio del cuartel de la Guardia Civil, en un claro intento de liquidar la cuestión, con la ayuda o el impulso de la implantación en el sitio de una institución querida por muchos ciudadanos (es decir, la utilización política de esta institución), para que así existan menos obstáculos a sus deseos y ocurrencias.
Sólo una
última reflexión. La serie de conferencias que ha organizado la plataforma “Toledo.
Sociedad, Patrimonio y Cultura”, es de gran interés para comprender la relevancia y valor para la ciudadanía, de lo que las administraciones local y regional han
denominado, en su famoso convenio “Sitio histórico y natural de la Vega Baja de
la Ciudad de Toledo”. En las mismas, participan
grandes expertos en geografía, paisaje, educación, y arqueología. Los gestores
públicos que tendrán la misión futura de proteger y dar a conocer este espacio,
deberían, para poder tener una visión clara e informada de lo que se puede o
debe hacer en el lugar, por lo menos, estar presentes en este tipo de eventos.
Conocemos la gran afición por la fotografía de nuestros gobernantes; en la
inauguración de cualquier tipo de mobiliario público, empresa privada, o evento,
ya sea realizado por la propia administración, o como políticos adosados para
la foto, con el eslogan de que “el ayuntamiento apoya”; pero creemos que es
aquí donde hay que estar, donde se debate el futuro de aspectos importantes de
la ciudad, como es en este caso Vega Baja, haya o no haya foto, para aprender,
para ilustrarse, para que nos ilustren a los ciudadanos y para que respondan a
las preguntas y dudas de estos. Todos sabemos que no tienen ningún plan de ciudad, y así es difícil tomar decisiones acertadas. Por lo menos podían informarse. Ayer,
entre los asistentes a la conferencia, estaban varios representantes de la corporación
municipal, en concreto, de Izquierda Unida-Podemos, del Partido Popular y de
Ciudadanos, lo que hizo que resaltara más, aunque viene siendo normal, la
ausencia de representantes del PSOE.
Estas son las conferencias que quedan:
A pesar de los políticos, Vega Baja resiste
Desde dentro de Vega Baja, desde el yacimiento declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica en el año 2008, se experimenta la desolación y el abandono al que vergonzosamente están sometiendo los políticos a este sitio. La valla del camino, que pretende evitar que las personas puedan acceder y dañar los restos arqueológicos, caída; pero el tiempo, por sí sólo, ya ha hecho su tarea, y los plásticos que una vez protegieron las estructuras y estratos que quedaron a la vista cuando se interrumpieron los trabajos arqueológicos, aparecen ahora rotos; y la vida se abre camino con árboles y plantas que crecen sin control. Si paseas alrededor, unas alegres liebres acompañarán tu camino y te saludarán mientras paseas. Una "Liebre de Marzo", especialmente loca, me llamaba la atención. Incapaz de entender algo del yacimiento pensé en seguirla y acompañar a Haigha y al Sombrerero a merendar y tomar el té (eran las cinco de la tarde). Pero al poco volví desde el sueño a la razón para reflexionar que, ante el abandono, es normal que haya gente que pueda pensar en para qué sirve Vega Baja, y que es más útil ese espacio si se dedica a la construcción.
Los poderes públicos tienen la obligación de proteger y conservar el patrimonio, y "ponerlo al servicio de la colectividad en el convencimiento de que con su disfrute se facilita el acceso a la cultura y que ésta, en definitiva, es camino seguro hacia la libertad de los pueblos". Años y años de desidia. A la vista está que se incumple flagrantemente lo que la norma decía que tenía que hacer un Estado democrático (Preámbulo de la Ley del Patrimonio Histórico Español).
Afortunadamente, podemos felicitarnos de que, por lo menos, la presión ciudadana, haya conseguido impedir, de momento, que ahí haya ahora bloques de pisos, que era el deseo irrefrenable de todos y cada uno de los políticos que nos han gobernado. Por eso, por esa osadía del pueblo, nos castigan con desidia y abandono, con esta vergüenza, para que nos hartemos, y consintamos. Una vez vista la imposibilidad de llenarlo todo de casas, por lo menos que aceptemos edificar parte. Así ya podremos darnos con un canto en los dientes, por dejarnos un poco de ¡espacio vacío!, que es lo que claramente piensan, en línea con ciertos sectores económicos de la ciudad, sobre qué es un yacimiento arqueológico o un paisaje. Consideran, les leo la mente, que de esta forma matarán dos pájaros de un tiro: sacarán rendimiento económico al sitio, que es realmente lo que les interesa, y al mismo tiempo aparecerán como adalides de la preservación del patrimonio.
De momento, la partida sigue abierta (la reina roja no ha conseguido cortarnos la cabeza), aunque a lo largo del tiempo han conseguido dar bocados al sitio y al paisaje, algunos importantes, todavía, si alzas un poco la vista, desde algunas partes, puedes ver la bella silueta de la ciudad, como la vieron nuestros antepasados, y por lo tanto aun podemos disfrutar de un paisaje excepcional, que ha conseguido llegar hasta nosotros relativamente bien conservado, y que puede mejorarse con la puesta en valor del yacimiento, junto con la recuperación de espacios verdes y otros usos vinculados al ocio, a la naturaleza o el medio ambiente, que sean compatibles con el patrimonio, para el disfrute de todos, y de nuestros hijos, lo que es motivo para que nos felicitémonos.
¡La lucha sigue!
Vega Baja ¿Y- ahora qué?
Durante mucho tiempo ha resultado inútil intentar convencer a los poderes
públicos de que Vega Baja era algo más que las zonas protegidas como Bienes de
Interés Cultural, a pesar de la evidencia abrumadora de la existencia de restos
arqueológicos dispersos por toda ella. Sin contar con las obligaciones y
compromisos internacionales de proteger el paisaje de las vegas, en el mundo
sólido de la materialidad arqueológica, muchos han tenido que meter el dedo en
la llaga para creer, y aun así, a algunos está claro que les molesta el
patrimonio, y siempre les ha importado un bledo.
A pesar de las continuas declaraciones desde la administración de respeto
al patrimonio, la realidad de la historia de Vega Baja dice otra cosa
completamente distinta. Lo que han hecho por preservar el patrimonio, ha sido
poco o nada. La administración regional sólo in extremis, cuando ya era
innegable la importancia de lo que allí había, paralizó el proyecto urbanístico
Vega Baja I, pero hasta el último momento hubo dudas. La declaración BIC fue
tan forzada, que los límites se trazaron a escuadra y cartabón, ajustados al
proyecto urbanístico, algo que ya era inverosímil en aquel mismo momento, pues
lo excavado mostraba claramente que los restos se prolongaban hacia otras
parcelas. Está claro que era un absurdo arqueológico que el yacimiento topara
abruptamente con una línea dibujada en un papel, pero en lugar de cumplir con
sus obligaciones de promover investigaciones para saber si el yacimiento se
extendía más allá, y así proteger el conjunto completo y no sólo una parte, no
lo hicieron, no fuera a ser que aparecieran más piedras. Y ahí quedó todo.
Bueno no, la misma administración regional encargada de la tutela del
patrimonio, aprobó uno tras otro todos los planes y proyectos urbanísticos
redactados por el Ayuntamiento, que eliminaban las protecciones previas, y planificaban
construcciones por toda la Vega Baja, incluso encima del yacimiento que ellos
mismos habían declarado BIC.
Por su parte, la administración local, hizo todavía mucho menos. Ha sido la
responsable de la redacción de todos y cada uno de los planes y proyectos urbanísticos
que se pretendían desarrollar sobre Vega Baja, desde el convenio inicial con
Defensa para que se pudieran construir más de 900 viviendas en el suelo que
hasta ese momento estaba protegido, hasta el momento actual, en que tienen
aprobada una modificación puntual del plan de 1986, que permite la
construcción, ahora mismo, de 1.300 viviendas sobre el yacimiento declarado
BIC, 300 en el antiguo camping del circo romano, y 98 en el entorno del Cristo
de la Vega, sobre otro BIC, además de usos dotacionales y terciarios dentro y fuera
de las zonas protegidas (incluido El Corte Inglés), sin contar con que en 2017
aprobaron y desarrollaron la urbanización de la UA 34, en Santa Teresa, y la
construcción de 4 bloques de viviendas de cinco plantas de los que sólo han
podido levantarse dos, claro, por la aparición de restos arqueológicos. Además,
han sido los impulsores de la consolidación de aparcamientos irregulares dispersos
encima del sitio, y defensores a
ultranza de la construcción del cuartel de la Guardia Civil, todo ello, a pesar
de la opinión en contra de expertos y organizaciones locales, nacionales e
internacionales, defensoras del patrimonio.
Su mayor éxito en la protección del patrimonio fue la construcción sobre el
mismo yacimiento protegido de una senda peatonal (sin seguir algún plan
director del sitio que dijera lo que había que hacer, simplemente porque no
existe), que ha cortado el yacimiento arqueológico por la mitad, ocultando importantes
restos arqueológicos, muchos de ellos aún por excavar. Poco más han hecho, por
no decir nada. Tenían obligación desde el 2008 de haber realizado un Plan
Especial de Protección y no lo han hecho. Bueno, concedamos que la empresa
mixta público-privada, Toletum Visigodo, S.L., en la que participaban todas las
administraciones (Junta, Diputación y yuntamiento), además de socios privados,
hicieron un buen trabajo con las excavaciones arqueológicas, que permitieron un
mejor conocimiento del yacimiento, aunque tal vez a un coste desorbitado. Sin
embargo, al mismo tiempo, el final de esta sociedad pone en evidencia los intereses
que realmente se tenían. Financiaron y mantuvieron su funcionamiento mientras
había esperanzas de urbanizar y sacar beneficio. El gerente de entonces, para
asegurarse de no cometer los mismos errores que en Vega Baja I, encargó la
realización de prospecciones y sondeos, que mostraron que el yacimiento se
extendía por la zona que se pretendía desarrollar en ese momento, Vega Baja II.
No debieron gustar mucho sus declaraciones de que el yacimiento se prolongaba
más allá de la zona protegida, y al poco dimitió. A partir de entonces, se dejó
morir a la empresa.
A muchos les habría gustado tener un suelo blanco, inmaculado, totalmente
liso y libre de obstáculos para obtener un gran beneficio, al colocar casitas
aquí y allá. Por eso ven el patrimonio como un obstáculo o una mancha. Habrían
querido que las parcelas estuvieran “bastante limpias”, o mejor, “limpias” del
todo de patrimonio, y como no lo estaban, que les hubieran dejado “limpiarlas”,
lo más rápidamente posible, para ganar más dinero. No entienden que existan
valores públicos superiores al beneficio económico de algunos, que deben
protegerse.
Siempre han negado que el yacimiento fuera más de lo que habían marcado
como BIC, porque les interesaba, y lo defendieron a capa y espada para lograr
sus objetivos de construir. La obligación como administraciones era intentar
arrojar luz, proteger todos los intereses, y los públicos en primer lugar, y en
vez de eso, cuando pudieron, intentaron restar valor a los restos
arqueológicos, una estrategia política, y de quienes tienen intereses
urbanísticos, muy conocida en el mundo de la arqueología, cuando el (“su”)
urbanismo “choca” con el patrimonio público.
A pesar de la evidencia, pretendían tirar para adelante, como se quiso
hacer en 2005-2006: excavar y documentar los restos como marca la ley, para
luego, en su caso, desmontarlos y/o protegerlos debajo de bloques de pisos, o
del cuartel, que es casi lo mismo que eliminarlos. Como responsables de la
tutela del patrimonio, la administración regional tenía la obligación de
delimitar correctamente el yacimiento, porque era evidente desde hacía mucho
tiempo, que no lo estaba, y como era lógico, la prospección geofísica encargada
ahora ha mostrado que era como muchos decíamos. Si existen restos arqueológicos
idénticos a los que aparecen a sólo unos metros de distancia, en la zona
protegida, no queda más remedio que protegerlos con la misma categoría, es
decir, ampliar el BIC, porque, que esa área esté incluida dentro de un ámbito
de protección de la carta arqueológica, está claro que no es la mejor
protección para un yacimiento extenso, como es el caso. Si ya existe una zona
protegida de esta manera, y existen pruebas contundentes de que el yacimiento
se extiende más allá de sus límites, no ampliar la protección a esas zonas
podría entrar dentro del supuesto de expoliación contemplado en el artículo 4º
de la Ley del Patrimonio Histórico Español, cuando, al urbanizar, se ponga en
riesgo una parte de la ciudad visigoda.
Afortunadamente, la presión ciudadana, una vez más, como en aquel lejano
2006, en que muchos creyeron haber salvado el yacimiento, ha conseguido
enderezar la situación, doblando el brazo político. Enhorabuena a todos por
esta victoria, pero no debemos dormirnos en los laureles. La experiencia
debe guiarnos para no caer en la misma trampa de antaño. Mientras la
Modificación Puntual 28, que permite construir en casi toda la Vega Baja, siga
en vigor, el yacimiento seguirá estando en riesgo. Y ahora, "el eje" del ladrillo
se desplaza también hacia La Peraleda, y por lo tanto, la lucha sigue.
Isabelo Sánchez
- Sánchez Gómez, Isabelo 2020: Vega Baja. ¿Y ahora qué?, toledodirio.es , 06-12-2020
- En el blog de Aurelio Gómez Castro, Atletismo Toledano:: http://atletismotoledano.blogspot.com/2020/12/medio-ambiente-vega-baja-y-ahora-que.html?m=1
- Sánchez Gómez, Isabelo 2020: Vega Baja. ¿Y ahora qué?, La Tribuna de Toledo, 07-12-2020
Vega Baja. El cementerio islámico de la UA 34. Enfermedad y solidaridad social
Os traemos un pequeño resumen de un artículo publicado recientemente por Arturo Ruíz Taboada e Isabel Molero Rodrigo, y que nos parece muy interesante: "Arqueological evidence for Pott's disease on historical populations: Tomb 05 at the Roman Circus maqbara as an example of social solidarity (Toledo, Spain)". Trata del estudio de un individuo enterrado en el cementerio islámico del Circo Romano, que estaba afectado, posiblemente, por la "Enfermedad de Pot", o tuberculosis vertebral.
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| Recorte de un plano del artículo con la ubicación de las actuaciones |
El rito funerario islámico establece que el difunto debe enterrarse mirando a La Meca. El cadáver se sitúa en el fondo de la fosa, normalmente sin ajuar, sólo envuelto en un sudario. La posición suele ser decúbito lateral derecho con los miembros inferiores ligeramente flexionados. Los brazos cruzados al frente sobre la región púbica y la cara al sureste.
La enfermedad es común en áreas de mala salud general, y en sociedades pobres, hacinadas y malnutridos. La dolencia, probablemente, le ocasionó dificultades respiratorias y otras molestias, de forma que debía tener problemas para realizar tareas como su propia higiene, alimentarse o trabajar. Las tareas diarias le supondrían una gran dificultad.
La Vega Baja que queremos: ¿erial, barrio dormitorio, o lugar de disfrute ciudadano y foco de dinamización económica?

Vega Baja está enladrillada, quién la desenladrillará, el desenladrillador que la desenladrille, buen desenladrillador será
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La Vega Baja se mantuvo relativamente intacta y segura gracias a las necesidades de una fábrica en la que se trabajaban con explosivos y por lo tanto necesitaba una zona de seguridad, y a toda una serie de reglamentaciones que la "protegieron" legalmente, como son las Instrucciones de Bellas Artes de 1968, la declaración de la ciudad de Toledo como Patrimonio de la Humanidad en 1986, al Plan General de Ordenación Urbana Municipal de ese mismo año, 1986, y, finalmente, el Plan Especial del Casco Histórico de Toledo de 1997.
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| Vega Baja I |
Aunque la Modificación Puntual 20 afectaba a otras Unidades de Actuación, como son el Ámbito del Plan Especial Universidad, o el Ámbito del Plan Especial Parque Dotacional del Tajo, ahora mismo me interesa el mapa que ha quedado en la retina de todos los toledanos, como el del origen del "problema" de Vega Baja.
En artículos próximos trataré de narrar el proceso que llevó a Vega Baja, de ser una zona de huertas, a zona de expansión urbanística de la ciudad de Toledo, pero voy a intentar sintetizar y empezar por el principio.
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| La primera protección en la zona fue la de "Las Ruinas del Circo Romano de Toledo" en 1920. La Real Orden de 31 de marzo de 1920 declaró estas ruinas como Monumento Arquitectónico-Artístico. |
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| En 1931 fue declarada Monumento Histórico Artístico, la Ermita del Cristo de la Vega, mediante Decreto de 3 de junio de 1931 |
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A. Ruinas del Circo Romano. B. Ermita del Cristo
de la Vega.
c: En 1992 empezaba a ser evidente que en torno al Circo Romano existían más restos que debían ser protegidos. El circo habría sido construido en una zona donde existían otros espacios o edificios de uso público. Todo el espacio de la vega, durante este periodo, la época medieval y la moderna, ha sido utilizado con diversos usos que han ido dejando sus restos por todo el espacio. Por eso, se protegió un amplio territorio en torno al Circo Romano y al Cristo de la Vega.
En 1992 todo el espacio que rodea al Circo Romano y a la Ermita
del Cristo de la Vega, fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de
Zona Arqueológica, denominada Vega Baja, mediante Decreto 71/1992, de 28 de abril. Además se estableció un perímetro o entorno de protección de diez metros a partir de la línea exterior de la zona protegida.
Una "Zona Arqueológica" es el lugar o paraje natural donde existen bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica, hayan sido o no extraídos y tanto si se encuentran en la superficie, en el subsuelo o bajo las aguas territoriales españolas" (Artículo 15. Ley del Patrimonio Histórico Español).
d: La declaración de la Ermita del Cristo de la Vega,
de 1931 carecía de Entorno de Protección, como todas las declaraciones
anteriores a la Ley de Patrimonio Histórico. Resulta curioso que en 2001 se
protegiera el entorno de protección de este edificio en una zona que era
coincidente con la declaración BIC con categoría de Zona Arqueológica de Vega
Baja, es decir, redundante. Esta protección se realizó mediante Decreto 112/2001.
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Plano dibujado por Joan Busquets para mostrar gráficamente los conos visuales y las protecciones siguiendo las instrucciones de Bellas Artes, y que aplica al Plan Especial del Casco Histórico de Toledo en 1997.
En 1965 se dictaron las famosas Instrucciones de Bellas Artes que luego fueron corregidas en 1968. Según decían se redactaban para que "se pueda protejer [sic] el paisaje que rodea al conjunto monumental". Se establecían tres zonas o perímetros, el morado, referido a la zona histórico-artística propiamente dicha, el sepia o zona de ordenación especial, para Cigarrales y la zona de acceso a Toledo desde la carretera de Madrid, y el perímetro azul, o zona de respeto y protección del paisaje y silueta urbana. En referencia a la Vega, se decía que "con el fin de conservar el paisaje de la Vega, se podrá autorizar, de acuerdo con el Plan de Ordenación citado [el de 1943, a pesar de que ya había otro plan aprobado en 1964] edificar en la zona al norte de la carretera de Ávila (Actual barrio de Palomeras [sic]), terminar la construcción del barrio de los Bloques del paseo de la Reconquista, y el resto, conservado como parque natural o zona de explotación agrícola, servirá de fondo y protección a la zona arqueológica del circo romano" [la negrita es mía]. Esta delimitación es la que utilizó el Ministerio de Cultura, en 1986, para la solicitud de inscripción de Toledo como Patrimonio de la Humanidad, y en dicho informe se remite al plano de las instrucciones y la delimitación de las zonas realizada en las mismas. Es decir, en ese documento se expresa claramente cuál es el perímetro protegido en la declaración. Todavía no se había aprobado el Plan General Municipal de Ordenación Urbana de 1986, por lo que dicha declaración se realizó en base a las instrucciones mencionadas, y unos meses después, cuando se aprobó el PGMOU 1986, este recogió las protecciones que se habían establecido en dichas normas y lo que se decía en el informe del Ministerio de Cultura para declarar a Toledo Patrimonio de la Humanidad. Todavía, en 1997, el Plan Especial del Casco Histórico, volvió a recoger estas zonas de respeto. En esta ocasión aparte de ser descritas en el PECHT, fueron dibujadas en un plano que, curiosamente, no fue incluido en ninguno de los documentos oficiales, y en ese dibujo se observan perfectamente los unos conos visuales que debían respetarse. |
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| En 2008 culminó el proceso de la ampliación del BIC de Vega Baja, que se había iniciado en el año 2006. Comparativa entre el Proyecto urbanístico Vega Baja I de la Modificación Puntual 20, o Unidad de Actuación 23 del POM 2007, en ambos casos con 1.300 viviendas proyectadas, con la zona declarada Bien de Interés Cultural ampliación de Vega Baja, con categoría de Zona Arqueológica. Se puede observar el encaje casi perfecto entre el proyecto urbanístico y la zona declarada BIC. Es decir, la declaración se ha realizado en función del proyecto urbanístico, en lugar de en función de la realidad arqueológica. Además, la zona BIC carece de Entorno de Protección, un requisito obligatorio según la legislación patrimonial. Declaración BIC ampliación de Vega Baja con categoría de Zona Arqueológica, Acuerdo de 10-06-2008 |
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| En el año 2009, la empresa Toletum Visigodo pretendía desarrollar urbanísticamente el espacio exterior a los BIC, con usos terciarios y viviendas, pero previamente intentó cerciorarse de la realidad arqueológica sobre la que pretendían actuar los proyectos, y encargaron una prospección geofísica, y unos sondeos arqueológicos. Área de prospección geofísica. Sobre ese espacio se realizaron 11 sondeos arqueológicos. En las conclusiones, los redactores del informe concluyen que "Los resultados parecen confirmar los planteamientos ya expuestos en la propuesta de trabajo, en los que se indicaba: -La entidad de los restos arqueológicos documentados en la zona del antiguo proyecto de urbanización de Vega Baja I, junto con los conocidos del circo romano y su entorno, hacen pensar en la probable existencia de vestigios en los terrenos incluidos en la Unidad de Actuación Vega Baja II". El proyecto de desarrollo urbanístico planteado en el Plan Director de Toletum Visigodo, nunca llegó a ejecutarse. |
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| Este BIC, como es preceptivo, se dotó con un Entorno de Protección, que aparece perimetrado en este plano en rojo |
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| En esos momentos tenemos varios elementos protegidos, en Vega Baja : El Paisaje, que afecta a toda la vega, incluida Peraleda; A, las ruinas del Circo Romano desde 1920; B, la Ermita del Cristo de la Vega a partir de 1931; c, el Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica de Vega Baja, desde 1992; d, el Entorno de Protección de la Ermita del Cristo de la Vega; E, Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica ampliación del yacimiento arqueológico de Vega Baja; F, Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, de la Fábrica de Armas, en 2010, con su entorno de protección f1 y f2. |
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En ese mismo año 2010 que se había declarado BIC la Fábrica de Armas, y con las protecciones existentes, como hemos visto, se planteó un Plan Especial de Reforma Interior de Mejora de las Unidades de Actuación 7 + 37.
Plan Especial de Reforma Interior de Mejora Unidades UA.07 + UA.37: Ampliación Santa Teresa. POM Toledo. Como se puede observar estas unidades son el desarrollo en detalle de las UA 37 y 7 que contenía el POM. |
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| En este mapa podemos ver la relación del PERIM UA 7 + 37 con los espacios BIC y el ámbito de protección A1. Como vemos este PERIM se pretendía desarrollar fuera de los ámbitos BIC, aunque dentro de A1. Como he dicho en otras ocasiones el que dicho espacio no sea BIC es consecuencia de que el BIC Vega Baja de 2008 se delimitó incorrectamente. La Real Fundación Toledo, que alegó a este PERIM, afirmaba que "El PERIM está basado en un error al considerar que la superficie a la que afecta no tiene nada que ver con el espacio histórico de la Vega Baja ni con el yacimiento arqueológico. En consecuencia, queda invalidado al prescindir en sus planteamientos, o considerar ajenos, los valores patrimoniales cuya protección y defensa es una obligación ineluctable contemplada en las normas legales estatales, autonómicas y locales. Valores que por estar amenazados determinaron el 26 de julio del año 2006 la paralización de la Urbanización Vega Baja que entonces se construía". |
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En 2011 también se presentó el Plan de Reforma Interior de Desarrollo de la Unidad de Actuación UA-34 del POM de Toledo. Ampliación de Santa Teresa II.
En abril de 2012 la Real Fundación emitió un Informe sobre el PAU de la UA-34 Ampliación Santa Teresa II de la Vega Baja de Toledo, en el que afirmaba que "La denominada UA 34 es parte del área de Vega Baja y efectivamente, como indica el título del PAU, se proyecta ampliar con ella el barrio de Santa Teresa restándosela al área a la que históricamente pertenece". Este PERIM, nunca llegó a ejecutarse.
Mapa UA 34, que ha sido desarrollada finalmente en 2017. Estaban planificados cuatro bloques de viviendas. Al final, parece que sólo se van a construir dos debido a la aparición de restos arqueológicos. El impacto de los dos bloques en el paisaje es tremendo, contraviniendo las protecciones existentes. Al mismo tiempo en la parcela de la urbanización, en los viales, aparecieron restos arqueológicos, al igual que durante los trabajos previos a la construcción de los dos bloques, lo que muestra, de nuevo, que toda la Vega es un mismo yacimiento, y poco a poco se lo van comiendo, al estar el BIC mal delimitado, y siendo "respetuosos y sensible" con el patrimonio, respetando la legislación actual. Al final, parece que dos de los cuatro bloques no van a construirse, pero el daño ya está hecho. En el año 2017 el Tribunal Supremo anuló definitivamente el POM 2007, que llevaba años coleando entre recursos y contra-recursos. Ese mismo año, en torno a la fecha de anulación del POM 2007, el Ayuntamiento de Toledo desarrolló la Unidad de Actuación 34 de ese POM. |
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| Ante la anulación del POM 2007, el Ayuntamiento de Toledo, en lugar de redactar un nuevo POM, como había anunciado en 2015, se dedicó a redactar modificaciones puntuales del Plan General Municipal de Ordenación Urbana 1986, que es el que se encontraba en vigor una vez anulado el del 2007. En ese sentido la aprobación de la Modificación Puntual 28, en 2018, supuso de facto, la recuperación de los mismos usos y edificabilidad que para toda la baja tenía previsto el POM 2007 anulado. La mayor parte de la MP 28 se desarrolla sobre suelo declarado Bien de Interés Cultural, y sobre suelo incluido en el Ámbito de Protección A-1, Reconquista Vega Baja. Esto supone volver a la misma situación de 2007, e incluso anterior, salvo por el hecho de que ahora, el espacio protegido BIC es mayor, aunque, no es todo el que debería serlo. |
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| La Modificación Puntual 29, aprobada por el Ayuntamiento de Toledo en 2018, a fecha de hoy, no ha sido ratificada por la JCCLM. Me interesa en relación a esta señalar que dicha modificación ha clasificado como suelo urbanizable de uso residencial La Peraleda. Este espacio siempre ha sido considerado como la continuación natural de Vega Baja, y se encuentra en la misma situación en relación a la protección paisajística, es decir, es zona de respeto y protección del paisaje. Además, en dicho espacio existen importantes yacimientos arqueológicos recogidos en la Carta Arqueológica como ámbitos de protección y ámbitos de prevención, y es previsible que la redacción del nuevo Inventario del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, amplíe las protecciones en esta área. Este espacio se encontraba recogido en el POM 2007, como PP. 02, sobre el que se había aprobado un programa de actuación urbanizadora. En el PGMOU de 1986, este espacio aparecía como suelo no urbanizable, y además existía una zona especialmente protegida, por lo que su urbanización actual, significaría desprotegerlo. |
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| Ubicación de Senda, y restos arqueológicos a partir de varios autores, principalmente J.M.Rojas y A.J.Gómez Lagina, 2009. En Azul el Área 30.000 y en rojo el Área 10.000 de las excavaciones de 2009. |










































