Ruinas olvidadas

En algún momento fueron usados, sirvieron a los seres humanos, tuvieron una función, hasta que, no sabemos el porqué, dejaron de ser útiles y fueron abandonados. Debido a la vegetación salvaje, o la ruina, quedaron ocultos. Poco a poco, sin darnos cuenta, fueron alejados de la memoria y arrinconados en el olvido. Apartados de la vista por muchos años, a veces siglos, arruinados, perduran hoy, sin interés para la sociedad, ignorados, aislados e invisibles.  Sólo en algunas ocasiones son rescatados del recuerdo, y acercados al presente, para volver a ser útiles por un instante, dando  cobijo a algún vagabundo sin techo, que igualmente ha sido abandonado por el mundo, aunque, la mayor parte del tiempo, ni siquiera eso. 








Texto y fotografías: Un río lo cruza

Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha

 El pasado mes de mayo el gobierno de Castilla-La Mancha anunció su intención de cambiar el modelo de gestión de la Red de Parques Arqueológicos de la región, entregando su explotación a la empresa privada, (Ver artículo en la Tribuna), con la intención de reducir el gasto que suponen. El anuncio tuvo lugar unos días después de que el Síndico de Cuentas descubriera un agujero en las cuentas del Parque Arqueológico de Carranque de unos 800.000 euros (Ver artículo en La Tribuna). 


La Red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha arranca con la publicación de la Ley 1/2001 de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha, que establece el marco legal para la regulación de todos los aspectos relacionados con dichos espacios. A partir de aquí se crearon consecutivamente los Parques Arqueológicos de Segóbriga (2002), Carranque y Alarcos (ambos en el 2003), Recópolis (2004), y en este mismo año el Tolmo de Minateda (2012).

El paso definitivo para completar el proceso de privatización lo dio el Gobierno  regional a finales de junio, con la creación de un organismo, el Centro del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, cuyo objetivo es la gestión y coordinación de los Parques Arqueológicos y otros yacimientos o espacios patrimoniales musealizados (Ver artículo en La Tribuna), y en cuya Orden, por la que se crea el órgano, queda claro que las funciones que el mismo tiene atribuidas pueden ser -contratadas- "a través de cualquiera de los medios previstos en la normativa reguladora". 


En los últimos días de agosto se ha anunciado el cierre de los parques Arqueológicos de Carranque, Recópolis y Alarcos, con el fin de realizar los estudios pertinentes para obtener la información necesaria con la que crear los pliegos del concurso de licitación (Ver noticia en La Tribuna). En definitiva, un cambio radical en la política de gestión de los Parques Arqueológicos, cuyos resultados se verán a los largo del año próximo y que esperamos que no interfiera en la obligación que tiene la administración pública de estudiar, conservar, proteger y difundir el patrimonio histórico, en representación y para la sociedad que es la propietaria de dichos bienes. 
Fotografías y texto: I. Sánchez

Mérida Vs. Toledo

Mérida es conocida principalmente por sus impresionantes restos arqueológicos romanos, distribuidos por toda la ciudad. En consonancia con esa importancia del mundo romano, la ciudad cuenta además con un magnífico museo, el de arte romano, una impresionante y bella  estructura del arquitecto Moneo, que permite al visitante de la ciudad completar su visita y el conocimiento de la misma con las piezas expuestas en sus salas. Hace unos años conocimos la noticia de que el Ministerio de Cultura había aprobado el proyecto arquitectónico y museográfico para la construcción del Museo Visigodo de Mérida, que en poco tiempo empezará a construirse (se están haciendo los trabajos arqueológicos previos) y no podemos más que quedarnos pasmados porque la ciudad donde se ubicó la capital del mundo visigodo, Toledo, no cuente ni tan siquiera con un mísero museo arqueológico en el que puedan exponerse los restos de las culturas que pasaron por nuestra ciudad y que duermen el sueño de los justos en los depósitos y almacenes del museo de Santa Cruz. Mientras tanto, aquel grandioso proyecto de construir un  "Centro de Interpretación de la Vega Baja", ha quedado olvidado y escondido entre los pastos que crecen salvajes y exuberantes encima de las casas, calles y plazas de la ciudad que fue Capital del Reino Visigodo, esperando, una vez más, que la ciudad de Leovigildo sea tragada por los limos del Tajo y olvidada por otros 1300 años.
Proyecto Museo Visigodo en la Vega Baja de Toledo

Proyecto Museo Visigodo en la Vega Baja de Toledo

Proyecto Museo Visigodo en la Vega Baja de Toledo

Puede parecer una frivolidad en época de crisis plantear la construcción de un museo "para alimentar el espíritu", pero desde nuestro punto de vista, independientemente de que la cultura, y en este caso la cultura histórica  no debería ser olvidada precisamente en tiempos de crisis y desesperanza, ya que proporciona al ser humano alivio y puede darle ilusión de que habrá una salida, ante un mundo que aparentemente se desmorona (como muestra la historia, siempre ha habido crisis y siempre se han superado), proyectos públicos de este tipo podrían convertirse en un elemento más para salir de las dificultades económicas, ya que generaría una importante cantidad de puestos de trabajo para su construcción, iniciando la rueda del movimiento de la economía (gente trabajando y por lo tanto gente consumiendo que genera nuevas posibilidades de puestos de trabajo para producir los bienes que consumen), puestos de trabajo una vez terminado en forma de empleos para el funcionamiento del museo, y un probable importante incremento de los visitantes a la ciudad de Toledo repercutiendo en todos los sectores de la economía.

No podemos más que volver a preguntarnos, ya que resulta imposible entenderlo, por qué en una ciudad como Mérida, con gran importancia arqueológica relacionada con el mundo romano, puede construirse "en tiempos de crisis" un museo para el mundo visigodo, mientras que en la capital de dicho reino, Toledo, no se hace nada al respecto.